Año 1998. Hace su aparición la última consola de la compañía y la primera de la sexta generación: la Sega Dreamcast, una consola de 128 bits. Otra vez la historia parece repetirse para Sega: problemas de marketing desinteligencias, y falta de desabolladores externos. Como en ocasiones anteriores, el comienzo fue bueno y con varios récords de ventas, pero la próxima salida de la PlayStation 2 inclinó a muchos jugadores a esperar la llegada de una máquina que. supuestamente, sería superior.
